Semanas sin usar el carro: un error que puede costar dinero
Durante mucho tiempo, numerosos conductores han creído que usar menos su vehículo ayuda a preservarlo en mejores condiciones. No obstante, expertos técnicos de Autopits señalan que mantenerlo inactivo por períodos prolongados también provoca desgaste y puede dar lugar a fallas mecánicas que suelen pasar inadvertidas hasta que vuelve a ponerse en marcha.
Esta situación es cada vez más frecuente. El teletrabajo, los trayectos más cortos y los hogares que cuentan con más de un automóvil han hecho que muchos vehículos permanezcan estacionados durante varios días o incluso semanas consecutivas.
Aunque externamente parezcan encontrarse en buen estado, distintos componentes pueden sufrir un deterioro progresivo sin mostrar señales evidentes.
«Existe la percepción de que, si el vehículo no circula, no se desgasta. Pero la realidad es que muchos sistemas también se ven afectados por el paso del tiempo y la falta de uso. En algunos casos, un automóvil que permanece inmóvil durante varias semanas puede desarrollar fallas que habrían podido evitarse con medidas preventivas muy simples«, explica Randall Agüero, experto técnico de Autopits.
La batería suele ser una de las primeras afectadas
La batería es uno de los componentes que más resiente los periodos prolongados de inactividad. Aun con el vehículo apagado, distintos sistemas electrónicos continúan demandando energía de forma constante.
Si el automóvil permanece estacionado durante mucho tiempo, la carga de la batería puede disminuir progresivamente, afectando su rendimiento y acortando su vida útil.
Con frecuencia, los conductores detectan esta situación justo cuando necesitan utilizar el vehículo, ya sea para un viaje, una gestión cotidiana o una situación imprevista.
Las llantas también sufren por la falta de uso
Las llantas están diseñadas para trabajar en movimiento. Cuando el vehículo permanece detenido durante varias semanas, el peso se concentra sobre los mismos puntos de apoyo, lo que puede provocar deformaciones temporales y una pérdida gradual de presión.
Asimismo, una presión incorrecta puede afectar el comportamiento del vehículo, favorecer un desgaste desigual y reducir su desempeño una vez que vuelve a circular.
Los frenos, fluidos y piezas metálicas también pueden verse afectados
La exposición a la humedad puede provocar la formación de corrosión superficial en los discos de freno y en otros componentes metálicos del vehículo.
Además, los fluidos continúan degradándose con el paso del tiempo, sin importar si el automóvil acumula o no kilómetros. El aceite, el líquido de frenos, el refrigerante y otros fluidos requieren controles periódicos para asegurar que conserven sus propiedades y sigan protegiendo adecuadamente los distintos sistemas.
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¿En qué momento debe prestar atención el conductor?
De acuerdo con el especialista de Autopits, cuando un vehículo permanece sin moverse durante más de dos semanas es recomendable realizar algunas comprobaciones básicas. Si la inactividad supera un mes, conviene efectuar una revisión más detallada antes de volver a utilizarlo con normalidad.
Entre los síntomas más frecuentes asociados a la falta de uso se encuentran:
- Dificultad al encender el motor.
- Descarga de la batería.
- Vibraciones anormales al iniciar la marcha.
- Disminución de la presión en las llantas.
- Ruidos provenientes del sistema de frenos.
- Indicadores o alertas en el tablero.
La mejor medida es utilizar el vehículo regularmente
Randall Agüero, de Autopits, recomienda que el vehículo se ponga en marcha al menos una vez por semana siempre que sea posible.
Lo más aconsejable es realizar recorridos de entre 15 y 20 minutos, permitiendo que la batería recupere carga, que los fluidos circulen correctamente y que el motor alcance su temperatura óptima de operación.
También sugiere revisar periódicamente la presión de las llantas y efectuar inspecciones preventivas antes de emprender viajes largos o después de varias semanas sin utilizar el automóvil.
La prevención sigue siendo la alternativa más rentable
Aunque los efectos de la inactividad pueden parecer poco importantes al principio, descuidarlos puede derivar en reparaciones más complejas y costosas con el paso del tiempo.
«Una revisión preventiva permite detectar a tiempo problemas en batería, llantas, frenos o fluidos antes de que se conviertan en averías mayores. La prevención sigue siendo la forma más efectiva de proteger la seguridad del conductor y evitar gastos inesperados. Porque cuando se trata del cuidado de un vehículo, no solo el exceso de uso genera desgaste. A veces, dejarlo detenido demasiado tiempo también puede pasar factura.», concluyó el experto técnico de Autopits.
