SsangYong Korando KJ: la interpretación coreana de un Jeep
Cuando hablamos de vehículos todo terreno con inspiración en el icónico Jeep, pocas veces se menciona al SsangYong Korando KJ. Sin embargo, este modelo surcoreano de finales de los 90 representa una de las reinterpretaciones más curiosas, robustas y adelantadas a su época dentro del universo 4×4. Hoy, vamos a redescubrirlo.
Inspiración Jeep, alma coreana
El diseño del Korando KJ delata sus raíces. Su silueta musculosa, su parrilla frontal y su actitud off-road evocan al Jeep CJ, y no es mera coincidencia. En los años 80, SsangYong obtuvo una licencia para fabricar Jeeps en Corea. Estos modelos llevaban motores Isuzu y otras transmisiones adaptadas al mercado asiático, pero con un enfoque más práctico: mayor espacio interior y detalles estilizados para el confort familiar.
Este legado desembocó en la segunda generación del Korando, conocida como KJ. Lanzada en 1998, esta versión abrazó por completo su herencia Jeep, pero con un toque futurista y tecnologías que hoy parecerían cotidianas… pero que en su momento sorprendían.

Tecnología adelantada a su tiempo
Uno de los detalles más llamativos del Korando KJ era su sistema de tracción: en lugar de la típica palanca de doble tracción, este modelo ofrecía una perilla electrónica para seleccionar entre 2H, 4H y 4L. Una solución práctica y moderna que sorprendía a quienes esperaban la clásica “chancha”.
Además, el Korando contaba con una antena eléctrica retráctil, que se ocultaba automáticamente al apagar el radio. Un lujo pensado para protegerla durante recorridos off-road, y que se convirtió en una de esas pequeñas genialidades olvidadas con el paso del tiempo.
Todo terreno de verdad
Este no es un SUV con look aventurero. El Korando KJ es un todo terreno de pura cepa. En terrenos fangosos, cruces de río, cuestas empinadas o descensos pronunciados, este vehículo demuestra por qué nació para el barro. Su reductora transforma el vehículo en un verdadero tractor, avanzando lento pero firme, sin importar el obstáculo.
Bajo el capó, el modelo probado equipa un motor Mercedes-Benz de 2.3 litros y 4 cilindros, también utilizado en las primeras G-Wagon y en varios sedanes de la marca alemana. Aunque su rendimiento en carretera no es el más ágil —principalmente debido a los casi 2.000 kg del vehículo—, en reductora demuestra su verdadera vocación.
Otras versiones contaban con motores diésel Mercedes-Benz de 5 cilindros y 2.9 litros, incluso un V6 de 3.2 litros en algunos mercados. Lamentablemente, las versiones más potentes no llegaron oficialmente a Costa Rica.
Interior peculiar y funcional
El diseño del tablero es otro detalle curioso. Con forma de doble cúpula, permitía la fabricación del mismo panel para versiones con volante a la izquierda o derecha, simplemente reubicando los componentes. Una solución eficiente para exportación, sobre todo a mercados como Reino Unido, Australia o Sudáfrica.
MIRA TAMBIÉN: ¿Es el Mitsubishi Evolution VIII un Unicornio Japonés?
La dirección hidráulica y la transmisión manual de 5 velocidades complementan la experiencia de conducción. Sí, no es rápido ni ágil en asfalto, pero es sumamente confortable y relajado para disfrutar del paseo.
La historia de don Gustavo y su Korando
Este vehículo en particular pertenece a don Gustavo, un apasionado de los 4×4 que conoció el Korando KJ a través de una revista española en sus años de universidad. Años después, encontró una unidad a la venta, propiedad de un médico retirado. A pesar de su estado maltratado, decidió adquirirlo y restaurarlo con paciencia y esmero.
Hoy, el vehículo se conserva prácticamente original, salvo por el radio que tuvo que ser reemplazado. Don Gustavo prefiere mantener su Korando como salió de fábrica, respetando su diseño e identidad.
“Lo que más me ha gustado a mi es el desempeño 4×4. La reducción de este carro, el carro ya es reductora es modo tractor. El carro de verdad se enfrenta casi a cualquier camino”, comenta con entusiasmo.

El legado continúa
Curiosamente, SsangYong reconoció el valor de su herencia. En 2022, la marca lanzó el Torres, un SUV que retoma los trazos angulosos y la actitud robusta de los viejos Korando. Con mejores capacidades off-road, mayor altura al suelo y una estética que recuerda más a los Jeeps clásicos, el Torres es una declaración de intenciones: volver a las raíces sí importa.
¿Un Jeep olvidado?
Quizás el Korando KJ no reciba la misma atención que otras leyendas 4×4, pero lo cierto es que fue un pionero. Su combinación de diseño atrevido, herencia mecánica de Mercedes-Benz y vocación aventurera lo convierten en una pieza única en la historia automotriz.
Un vehículo que —como muchos grandes— fue subestimado en su época, pero que hoy, más de 25 años después, empieza a recibir el reconocimiento que merece.
Agradecemos a Don Gustavo Cabezas por compartir con nosotros esta valiosa historia y permitirnos difundirla. Los invitamos a seguir su canal Tavo Vintage Garage, donde podrán encontrar más contenido apasionante sobre vehículos clásicos.

