El Overlanding: la aventura que redefine el viaje
El overlanding ya no es una tendencia reservada para países como Estados Unidos o Australia; hoy representa un auténtico estilo de vida en Costa Rica y otras naciones de la región.
Este tipo de viaje, basado en recorrer grandes distancias a bordo de vehículos adaptados para habitar en ellos, ha ganado fuerza en los últimos años gracias al deseo de libertad, conexión con la naturaleza y completa independencia.
“En Latinoamérica ya existía una fuerte cultura del 4×4, pero el overlanding ha dado un paso más: ahora el vehículo no solo te lleva, sino que también te hospeda. Es una fusión entre aventura, camping y exploración total”, afirmó Christopher Brenes, aventurero, creador de contenido y vocero de Isuzu.
¿Qué es el overlanding?
El overlanding va más allá de simplemente manejar por terrenos off-road. Se trata de una forma de viajar centrada en la autosuficiencia, donde el recorrido tiene tanto valor como el lugar al que se llega. La esencia está en convertir el vehículo en un hogar temporal. Puede llevarse a cabo en motocicletas, automóviles, furgonetas, camiones y, por supuesto, en 4×4.
Para ello, el vehículo debe contar con el equipo necesario para mantenerse varios días en entornos diversos: nevera portátil, cocina, baterías auxiliares, carpas de techo, suspensión modificada, canopy, y en algunos casos, snorkel o defensas metálicas.
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Un claro ejemplo es Christopher Brenes, quien desde el 2012 —cuando aún no era tendencia— comenzó a modificar su primer Isuzu para recorrer rutas fuera de lo común. Lo que inició como una simple inquietud se transformó en su forma de vida.
“Cuando empecé a armar mi carro, la gente me preguntaba para qué lo hacía. Nadie entendía que no era para circuitos de barro ni exhibiciones, sino para vivir en él y recorrer el continente”, explicó Brenes.
A bordo de su Isuzu, Brenes ha explorado Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, Belice y México, donde recorrió a fondo la península de Yucatán y la región de Chiapas. En su aventura más reciente, completó un recorrido de 8.000 kilómetros en 52 días, al que llamó “La Ruta Maya”. En otras ocasiones, ha llevado su vehículo hasta la Isla de Chira —algo inusual debido a la ausencia de ferries— y hasta Panamá, donde ha participado en encuentros de la comunidad overlander.
“Ya vemos gente en El Salvador, Guatemala y México adoptando este estilo. En Costa Rica, cada vez más personas compran vehículos como los Isuzu no solo para trabajar, sino para viajar, convertirlos en algo familiar o de aventura”, dijo Brenes.
Este movimiento no solo plantea una manera distinta de hacer turismo, sino que también impulsa el contacto responsable con la naturaleza, el apoyo a economías locales y una gestión más consciente del tiempo y los recursos.
